jueves

Marta


No me gustan los días tan fríos como estos. Somos nosotros los que sufrimos y que como siempre padecemos las peores penas. Aunque ya me acostumbre. Cuando comienza el invierno y toca la puerta de todas nuestras casas, no hay nadie que pueda rechazarlo. Por eso estamos resignados. Debemos invitarlo a cada uno de nuestros hogares y dejar que se siente en nuestras sillas, que coma nuestra escasa comida y que hiele hasta el más pequeño de nuestros huesos.

Mis pies me molestan. El roce de mi dedo con el zapato es bastante insoportable. Desde el verano que es así. El par de calcetines que me había regalado la vecina se rompieron y ya no hay forma de arreglarlos. Eran tantas las veces que con mi abuela habíamos tratado de zurcirlo, que finalmente nos resignamos y los tiramos a la basura.

- Al menos tienes zapatos, dijo mi madre
- Veamos hasta cuando me duran, le respondí un poco enojado
- Estarán en buenas condiciones mientras tú los cuides, me comentó la abuela mientras llevaba la oxidada tetera hacía la estufa

Esta mañana tomamos desayuno muy temprano, cuando desperté sin querer golpeé a mi hermana. Al bajarme de la cama, le pegué con mi pie. Rosario llorando le dijo a mi mamá que había sido intencional y me castigaron. Es por esa razón que estoy acá.

Me gusta mucho ver como pasan los autos por las calles. La gente con dinero anda cerca de nuestras poblaciones. Abrigadas y con un aire cálido creen que no nos damos cuenta de lo felices que son dentro de sus vehículos. Circulan por esta calle rápidamente, como que no quisieran ver a los jóvenes que como yo nos sentamos en la acera a ver sus nuevas y brillantes adquisiciones. Solo pasan, día a día. Camino a sus oficinas elegantes y perfumadas, llenas de hombres con ternos recién planchados y corbatas costosas, además de secretarías cuya única función es contestar un teléfono que suena incesantemente y que al final, se convierte en el sonido de su propio corazón latiendo.

Todas las mañanas cuando vamos al colegio con la Rosario vemos a Marta pasar en su auto rojo. Es bien bonita y su pelo tiene el color de los ladrillos del colegio. Me agrada mucho su peinado y su ropa. Sí, su vestimenta. Solo puedo ver sus chaquetas o sus camisas, pero supongo que la otra ropa que trae puesta debe ser igual de hermosa.

La vimos por primera vez hace unos dos años. Rosario venía de mi mano y me pedía que le llevara la mochila en mi espalda ya que ella estaba muy cansada. En un momento me comentó:

- Mira, ese auto nunca lo habíamos visto. Esta bien bonito

Me quede pasmado. El auto era hermoso. Se notaba que estaba nuevo ya que por lo poco que logré ver, los asientos estaban aun cubiertos de plástico.

- ¿Qué te pasa tonto? Vamos a llegar tarde al colegio y nos van a retar, me gritó mi hermana

Me tomo de la mano y seguimos caminando. Fue así como todas las mañanas nos deteníamos a observar el auto con mi hermana. El más bello de todos los que pasan por la calle. En el fondo, también yo esperaba para ver a la mujer que venía manejando y poder admirar su hermoso cabello.

Junto a mi hermana decidimos que debíamos ponerle un nombre a aquella joven y elegimos el nombre Marta. Más bien, la Rosario lo eligió.

- Quiero que se llame Marta. Se parece a la “Marta” que aparece en la tele. Tienen la misma cara de gente con plata y tonta

Ese día me enoje con mi hermana y me fui solo al parque. Era verdad, tendríamos que llamarla Marta. Además, ese es un nombre muy lindo.


Cuando comenzaron las vacaciones, todo cambió. Ya no nos despertábamos temprano como cuando íbamos al colegio. En la tarde con la Rosario corríamos al paradero para ir a buscar a mi mamá que llegaba del trabajo cuando estaba oscureciendo. Mi abuela nos esperaba con todo listo para que tomáramos once.

Yo no quería entrar al colegio. Aunque en el fondo, me alegraba el hecho de volver a despertarme temprano por las mañanas para volver a ver a Marta.

Las dos semanas se nos pasaron volando. El día anterior al inicio de clases, hacía tanto frío que no podía cerrar los ojos. Estaba nervioso y no converse con nadie. La Rosario estaba durmiendo y no había ninguna razón para despertarla y conversar con ella. Roncaba y al parecer estaba soñando. Decidí esperar a quedarme dormido, aunque solo lo logré cuando estaba amaneciendo.

Desperté con mi hermana gritándome que estábamos retrasados y que si no me apuraba, la mamá nos retaría. Me puse el uniforme y el gorro de lana para cubrir mis orejas. No hay nada más desagradable en el mundo que el dolor de oídos. La Rosario ya estaba lista. Mi abuela la había peinado y lucía dos largas trenzas. Parecía feliz de volver al colegio.

Desanimado yo y eufórica mi hermana, nos sentamos en la acera a esperar a que Marta pasará. El tiempo se me hacía eterno y creía que no podría soportar un segundo más.

- Mira Pablo, ahí viene, gritó la Rosario

Me puse de pie rápidamente. Tome de la mano de mi hermana y nos acercamos un poco más a la calle. Mis brazos temblaban y supuse que la Rosario lo notaría, por lo cual me separe un poco de ella. Era cierto, ahí venía el auto. El semáforo se detuvo en la luz roja..

- Estamos de suerte, dijo mi hermana

Eso mismo pensé. Me detuve en ella, en el hermoso reloj que llevaba en su delgada y blanca muñeca. Luego ví sus ojos, claros y transparentes. Sus mejillas, y sus labios. Nos miró con seriedad y pude notar que todo en ella era hermoso, hasta lo más mínimo parecía perfecto. Pero algo pasó. Sentí como que mi corazón hubiese caído a mis pies. No estaba sola. Un hombre aparentemente de su misma edad iba la acompañaba. Es su hermano o su amigo, pensé intentando comprender las cosas. Ella jamás venía acompañada, pero ésta vez era diferente. Aunque algo me hizo confirmar mis peores dudas, luego de mis pensamientos este mismo joven la besó. Sentí que esos segundos fueron una eternidad. Mi reacción fue irme y sentarme en el paradero, sin mirar ese beso que logró remover todo mi cuerpo.

La luz cambio de color y el beso termino. El auto avanzo rápidamente y mi hermana se sentó a mi lado. Me acarició y me dijo:

- ¿Vamos?
- Claro. Vamos, le respondí

Al cabo de unos minutos, la Rosario me dijo:

- Supongo que tendremos que buscar otro auto y después pensar en otro nombre...










PS: Esto es de unos dos años atras.. Diferente, pero me gusta. Saludos

15 comentarios:

Metralleta-655321 dijo...

Me gustó.

Huachiminga dijo...

Me gusta la capacidad que tienes para meterte en el personaje... :).
Te heche de meeeeeeeenos monga!
Pero aquí estoy, de vuelta.. el público me pide!.
Quizás maána ponga algo muy mongo en mi blog, así como soy yo.
Respecto a lo que escribiste, a veces somos muy egoístas pero a la vez realistas. ¿te pasa? A mi sí.

Besosssss amiga te quiero!

*Broke My Choux Pastry Heart* dijo...

me gusto este post escribes muy bien

melonia dijo...

post por segunda vez ¬¬
bueno ya estoy picada con internet y me amurre xD

en fin, tuve el honor de leer esto hace tiempo, cuando estaba escrito en una hoja de cuaderno o algun papel de ese tipo, cuando aun no eras famosa xD...jajaj siempre tuve la suerte de ser la primera en leer tus cosas y dar mi crítica literaria, que no era el gran aporte ya que siempre me gustaba todo xD.



besos monga! =*




cuidate.




bye bye!

Escritor sin experiencia dijo...

muy buena

temas distintos,juntos,pero no revueltos

una cosa asi

chao

Capitan Futuro dijo...

Aveces nos olvidamos de muchas cosas. Vivimos en nuestro propio mundo sin salir de ahi. Por eso alomejor estan las cosas como estan.

Saludos y mucha suerte. Excelente escrito.

Plástica dijo...

hermoso! me gustó mucho mucho mucho :O
tiene algo que me recordó un montón de cosas, de escritos, de vivencias...
ay! gracias frodita por su escrito, me dió algo en la guatita.
saludos y sigua escribiendo tan bien como siempre.

P.S: exacto, una muchacha plástica con letras muy poco plásticas; pero qué se le puede hacer. No me pondré a escribir sobre moda y maquillaje, eso está claro. besos!

Natu dijo...

Me gusta!


pero mas me gusta el frio
sobre todo de invierno
adoro andar abrigada
tomar cafecito a cada rato
quedarme una mañana flojeando en mi cama mientras el frio afuera me saluda por la ventana
y me gusta sobre todo cuando llueve
ahi si que es maravilloso todo
besos!


visita mi blog
por fin actualice
xd
a veces me desaparezco mucho

Negrosuperstar dijo...

Me queda claro que Marta no pasa frío. Tienes gran facilidad para escribir. Dale no más. Agregué tu blog a mis links. Cuando tengas tiempo pasa por el nodigas. Saludos
NS

Peligro dijo...

woha... que onda con la generación voknaheliana, parece que todos tienen algo bueno que aportar!

Me gustó, visité de copuchento y bien piola el lugar. Eso sí, odio tus barras :P

Kari dijo...

wow!! me encantó!! es especial, tiene algo, no se que, que lo hace muy interesante...
me encanta como escribes :)
seguiré leyendote
nos vemos
adios!

Eleu dijo...

Javiera gozadora,
No he leìdo nada todavìa, pero me encantò la gràfica y eso e tener barra vertical y horizontal por todas partes!
Yo quiero eso para mi blòoooooooooooooooo!!!! :D
De ahì te leo.
Bear hug,
Eleu

Camilitax dijo...

Ajajaja, a mí me gustan desde la primera vez que los vi, hace mucho mucho mucho tiempo, antes del gran boom y por culpa del boom no agarré peluche de Cosmo T_T
Me das risa pero no como que me ría de ti, sino como cuando me llama la atención algo.
Que tienes algunos gustos típicos (lo digo por tu perfil de blogger) pero la combinación es súper atípica!
Es raro encontrarse con gente así.
Ajajaja, que tonto suena ahora que lo leo xD.
Pero cuando me nace algo lo digo no más =P

la nati dijo...

te escribi en tu blog de mentirosa
leelo XD

gatopedrense dijo...

es la primera vez que paso por aca. en realidad no se como llegué pero me gustó mucho como escribis. asi que seguramente voy a volver